domingo, 24 de mayo de 2009

La raíz de la vida "Crónica de una realidad"


La Raíz de la vida


“¡Querías conocer vida sin saber que eras vida!” Estas palabras aún resuenan en el espíritu de Xochitl, una florecita que queriendo encontrar la libertad en las corrientes de los aires que acariciaban sus pétalos, encontró una triste y dura realidad. El polvo de la tierra se levantaba al ser inducido por el viento del sur a levantarse. El color y la luz de las flores alumbraban la capital de la triple alianza… la gran Tenochtitlan.
El viaje comienza para Xochilt cuando surge el sofocante deseo de experimentar otro tipo de “libertad.”
Gritos de desesperación se oyen a lo lejos del valle, cuando ella invocaba a las mariposas buscando que fuesen la llave de su libertad. Intentando las mariposas romper las cadenas que apresaban a Xochilt, no tuvieron éxito dejándola así como estaba. Las esperanzas parecían morir junto con el deseo de ser libre. Al pasar un poco de tiempo, se podían escuchar a lo lejos un retumbar en la tierra como si fuesen saltos, de pronto el horizonte desapareció, el retumbar de la tierra cesó. Tochtli el conejo fue quien hizo desaparecer el horizonte al pararse en frente de la florecita.
Los clamores de desesperación de Xochilt no se hicieron esperar, y con palabras dulces que penetraron en el alma de Tochtli, consiguieron que el conejo la arrancara con sus enormes dientes. La felicidad y extraño sentir inundaron el alma de Xochilt, empezaba a sentirse libre podía sentir un pequeño dolor en su tallo, la sabia se le estaba saliendo de su tallo. El deseo de Xochilt parecía haberse cumplido, al fin podría buscar la felicidad. En esos momentos un sonido a lo lejos los espanto, Tochtli inmediatamente reconoció el sonido, eran cazadores.
La noticia recorrio por todo el valle, cuando de repente un gran estruendo ensordecedor se hizo escuchar, era el sonido del viento del norte aquel a que unos llamaban el viento extranjero. Las palabras del viento lograron endulzar los oídos de Xochitl, ella de manera repentina cayó en el hechizo seductor dejándose llevar por las corrientes del viento extranjero.
Todo parecía perfecto para Xochilt, los remolinos del viento extranjero la hacían sentir la felicidad que buscaba. Una danza se presento por los aires entre el viento y ella, al fin Xochilt se sentía un espíritu vagante y libre.
La danza entre estos dos los llevaron a un lugar extraño para Xochilt pero conocido por el viento extranjero era un campo de mazorcas, aquellas que alimentan al hombre, y las supuestamente responsables de la vida del hombre. Xochilt presumía su libertad con una sonrisa de oreja a oreja, alejando ser un espíritu libre, responsable de animar las cosas del mundo.
Las burlas empezaron a surgir de las mazorcas y un maguey, risas entre ellos por vacaron un sentimiento de impotencia en Xochilt. Sin advertirlo los que estaban presentes las primeras notas de la flauta mágica del dios Tlaloc se escucharon, las notas sufrieron una metamorfosis convirtiéndose así en las primeras gotas de una tempestuosa pero rica lluvia. Rica tal vez, pero intomable para Xochilt, una profunda y al parecer insaciable sed la invadió. Xochilt trató de beber de aquella agua numerosas veces, todas ellas sin éxito. Por naturaleza las flores beben de sus raíces, las cuales al ser arrancada de la tierra Xochilt no poseía.
Nuevas burlas comenzaron a escucharse las mazorcas y el maguey las emitían. Se burlaban al ver que Xochilt no podía tomar agua. Del horizonte se comenzaron a despegar las nubes con la luz que es fuente de vida para todos, el sol comenzaba a salir. Esto produjo que Xochilt quedara seca por completo.
De manera repentina Ehecalt el viento del sur hizo notar su presencia y de forma seductora indujo a Xochilt a irse con él. “Querías vivir en el mundo y no sabes que es el mundo que vivía en ti” fueron las palabras de una mazorca que se desvanecieron en las corrientes de aire del viento Ehecalt al levantar a Xochilt para llevarla nuevamente a lo que ella llamaba libertad. La traición y el engaño truncaron la felicidad de Xochilt. De repente empezó a descender de manera rápida, Xochilt podía sentir el viento Ehecalt dejándola ir a su suerte, pues los ojos de Ehecalt fueron cautivados por dos hojas secas. Tras no obtener éxito con los gritos de suplica para que no la dejar a su suerte Xochilt quedó en el olvido. Al ir descendiendo Xochilt pudo percibir lo que mas adelante sería su alivio. Era Atoyalt el río, la florecita le suplico para poder perderse con él en el mar. Al ver la desesperación de su suplica Atoyalt accedió.
Al ser llevada por el río, Xochilt al principio sintió mejoría en su estado, la corriente del río masajeaban su tallo y sus hojas. Después de un tiempo y de tanto zarandeo Xochilt termino recostada en una piedra, que le pareció una cama de descanso, después de tanto movimiento, Xochilt cayó en un sueño profundo.
Después de haber despertado, fue confrontada su dura y triste realidad, sus vivos colores eran apagados con el tiempo. Papalolt la mariposa no la reconoció al principio pero después se dio cuenta con quien estaba tratando. Papalotl le hizo saber su realidad y la dejo a su merced pues ya no servía como flor. Al caer la noche sola y desamparada Xochilt encontró refugio en los brazos de la diosa de la muerte quien al verla tuvo compasión y la toma para sus servicios. Xochilt adornaría los altares de la muerte para siempre. Xochilt la flor de Cempasúchil, que se hizo pasar por espíritu queriendo ser libre encontró ser el adorno de la finito, de la muerte.

4 comentarios:

  1. checar ortografía.
    Es buen trabajo, narra e imprime sentimientos

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Está bien redactada porque te enteras te todo lo que pasó, la información que tiene es tanto objetiva como personal lo cual me pareció bien. Pero la entrada es más de una noticia.

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  4. La entrada de relieve es de noticia, no de cronica, despues retoma lo que es el concepto de cronica el cual fue muy bien realizado. Este coment. es por Diego

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